Si pudiéramos, por horas, dejar de ser nosotros mismos para disfrutar de ser alguna otra persona, ¿no aprovecharíamos la oportunidad? Y si no dejásemos de ser nosotros, sino que cada palabra que leyésemos nos acercara a una fantasía, a un mundo lleno de intriga, a un camino ya recorrido o a una frase que nos hiciera reflexionar, ¿no querríamos avanzar?

Lo que se esconde en los libros no es sino una puerta a la imaginación, unas palabras ya en tu mente dichas, un guiño a lo en sueños vivido, unas letras ya leídas que traen vida a lo que en tus días no harías o dirías.

Si a través de los libros se puede aprender, crecer, vivir y conocer, ¿no sería bonito tener más horas para poder en ellos ser? En cada historia contada, escrita, leída y amada, nace un nuevo vínculo, una forma de regalarte tiempo a ti mismo.

«Los libros son espejos: solo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro» – Carlos Ruiz Zafón.

 

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